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Qué es una institución educativa y cómo funciona: miradas para repensar la escuela

Actualizado: hace 2 horas

Cada enero nos regalamos la misma promesa: este año sí vamos a hacer las cosas diferentes. Nuevos planes, nuevos proyectos, nuevos calendarios, pero pocas veces nos detenemos a revisar nuestros propios conceptos sobre nuestro trabajo: cómo entendemos a nuestra propia institución educativa.


Esto no es un detalle menor. La forma en que entendemos una institución educativa —una escuela, una universidad o un centro de formación como WeDoEd— condiciona profundamente cómo enseñamos, cómo dirigimos y cómo investigamos.


En el primer blog de este año, revisaremos algunas ideas que espero ayuden a reflexionar sobre la forma en que conceptualizamos nuestras instituciones educativas y nos ayuden a replantear nuestro quehacer en ellas. Hoy quiero compartirte cinco metáforas clásicas que ayudan a entender las organizaciones, porque, al iniciar un nuevo año, vale la pena reflexionar sobre lo que pensamos de nuestra institución educativa.


¿Qué es una institución educativa y por qué importa cómo la entendemos?


Conviene aclarar que dichas metáforas no han sido desarrolladas por sus autores originales para describir a la institución educativa, sino las organizaciones en general; y que por tanto son una herramienta adicional para reflexionar sobre nuestro quehacer en el campo educativo. También es preciso recordar que clasificaciones como estas se plantean para tratar de entender los fenómenos; sin embargo, en la vida real, no son excluyentes y con mucha frecuencia es posible identificar organizaciones que organizaciones con características que provienen de varios "modelos".


Aquí van las cinco metáforas organizacionales propuestas por Montoya y Montoya.


Una reunión de cuatro profesores con su director.
¿Qué modelo de organización crees que se refleja en la imagen?

La institución educativa como máquina

Esta es, quizá, la más conocida. Se sitúa en el enfoque de la administración clásica. La organización institucional se concibe como un engranaje perfecto: áreas, funciones, jerarquías, procesos estandarizados y personas que “operan” como piezas reemplazables. Gareth Morgan la describe como el modelo inspirado en Taylor y Fayol, nacido con la Revolución Industrial, centrado en eficiencia, control y predicción (Morgan, 1991).


En educación, esta mirada se observa cuando se tienen:

  • horarios rígidos,

  • currículos inamovibles,

  • docentes como ejecutores del curriculum o incluso, de materiales predeterminados,

  • estudiantes como receptores,

  • innovación limitada a la “optimizar procesos”.


TABLA 1.

Ventajas y desventajas en instituciones con organización como máquina.

Ventajas

Desventajas

Claridad en roles, funciones y jerarquías.

Reduce la docencia a ejecución técnica.

Procesos estables y previsibles.

Invisibiliza emociones, cultura y relaciones.

Facilita la estandarización y el control administrativo.

Dificulta la innovación real.

Útil para sistemas grandes con alta demanda operativa.

Genera desgaste profesional.

Permite comparar resultados y optimizar tiempos y recursos.

Trata los conflictos como fallas, no como información.

Favorece el cumplimiento normativo y la rendición de cuentas.

Aprende poco de sus propios errores.


La institución educativa como organismo


Desde esta metáfora, la organización se comprende como un sistema vivo, abierto y en interacción permanente con su entorno. No se trata únicamente de producir resultados educativos, sino de mantener condiciones internas que permitan estabilidad, adaptación y continuidad en contextos cambiantes.


Montoya y Montoya (2003) sostienen que esta forma de entender a las organizaciones permite representarlas como totalidades complejas, compuestas por partes interdependientes cuya articulación determina la salud del conjunto. En esta perspectiva, la institución no es la suma de áreas o funciones aisladas, sino una red de relaciones dinámicas: cuando una parte se tensiona, se debilita o se sobrecarga, el efecto se propaga al resto del sistema.


Esto tiene implicaciones profundas para el ámbito educativo. Una decisión directiva, una política de evaluación, un cambio curricular o una sobrecarga administrativa no impactan solo en un sector específico: modifican los equilibrios internos, las condiciones de trabajo docente, los flujos de información, los climas de colaboración y, finalmente, las posibilidades reales de enseñanza y aprendizaje.


En educación, esta forma de conceptualizar la institución podria ser evidente cuando se tienen:

  • decisiones directivas que consideran sus efectos en el clima escolar y en el trabajo docente, no solo en los resultados académicos;

  • políticas institucionales que buscan prevenir el desgaste profesional y sostener condiciones de trabajo viables;

  • espacios formales para analizar colectivamente problemas y tensiones antes de que se conviertan en crisis;

  • ajustes curriculares que se realizan considerando capacidades reales del profesorado y recursos disponibles.


TABLA 2.

Ventajas y desventajas en instituciones con organización como organismo

Ventajas

Desventajas

Permite comprender la escuela como un sistema de partes interdependientes.

Puede dificultar la delimitación clara de responsabilidades individuales.

Introduce la noción de salud institucional, no solo de rendimiento.

Requiere mayor capacidad analítica para diagnosticar problemas complejos.

Favorece decisiones considerando efectos sistémicos, no solo locales.

Puede ralentizar la toma de decisiones en contextos urgentes.

Ayuda a interpretar conflictos como señales de desajuste y no solo como fallas.

Puede ser percibida como “poco operativa” por enfoques administrativos tradicionales.

Facilita comprender el impacto del entorno en la vida escolar.

Exige liderazgo con formación sistémica, poco común en algunos contextos.

Promueve sostenibilidad del trabajo docente y directivo en el tiempo.

Resulta difícil de traducir en indicadores simples de evaluación.

Favorece la adaptación y el aprendizaje organizacional.

Puede ser mal utilizada para justificar falta de control o de estructura.

La institución educativa como cerebro que aprende


Desde esta metáfora, la organización se entiende como un sistema capaz de procesar información, generar aprendizaje colectivo y modificar su comportamiento a partir de la experiencia. No se limita a ejecutar procedimientos, sino que observa su propio funcionamiento, identifica errores, introduce correcciones y reorganiza sus estrategias frente a entornos cambiantes.


Montoya y Montoya (2003) explican que esta analogía se fundamenta en la cibernética y en los aportes de autores como Stafford Beer, quienes conciben a las organizaciones como sistemas inteligentes con múltiples niveles de decisión y coordinación, regulados por circuitos de retroalimentación. En esta perspectiva, la información no es un insumo accesorio, sino el elemento central que permite mantener la estabilidad, anticipar problemas y mejorar la coherencia interna del sistema organizacional.


En educación, esta mirada implica comprender que una escuela o centro de formación no mejora únicamente por acumular normas o controles, sino por su capacidad para analizar lo que ocurre en las aulas, revisar críticamente sus decisiones, aprender de sus errores y ajustar sus prácticas pedagógicas y organizativas. Cuando estos procesos se debilitan, la institución pierde capacidad adaptativa, aun cuando conserve estructuras formales sólidas.


En educación, esta mirada se observa cuando se tienen:

  • uso sistemático de información pedagógica para tomar decisiones institucionales;

  • análisis periódico de lo que ocurre en las aulas (resultados, dificultades, prácticas);

  • revisión crítica de políticas internas cuando no producen los efectos esperados;

  • ajustes curriculares basados en evidencias y no solo en lineamientos externos;

  • espacios formales para aprender de errores institucionales;

  • mecanismos de retroalimentación entre docentes, coordinación y dirección.


TABLA 3.

Ventajas y desventajas en instituciones con organización como cerebro.

Ventajas

Desventajas

Favorece el aprendizaje institucional continuo.

Requiere sistemas de información confiables y bien diseñados.

Permite detectar errores y corregirlos sin necesidad de crisis externas.

Puede generar sobrecarga de análisis y retrasar decisiones urgentes.

Mejora la calidad de la toma de decisiones directivas.

Demanda tiempo y competencias analíticas en los equipos.

Facilita la adaptación a cambios curriculares y contextuales.

No garantiza por sí sola cambios culturales profundos.

Promueve prácticas basadas en evidencia.

Puede ser reducida a un uso tecnocrático de datos.

Fortalece la coordinación entre áreas y niveles institucionales.

Resulta difícil de implementar en estructuras muy jerárquicas.

Incrementa la autonomía organizacional.

Puede fracasar si no existe una cultura de reflexión profesional.


La institución educativa como cultura


Desde esta metáfora, la organización se entiende como un sistema de significados compartidos: valores, creencias, normas implícitas, rituales, lenguajes y formas de interpretar la realidad. La institución no se define solo por su estructura formal o sus reglamentos, sino por “la manera en que aquí se hacen las cosas”.

Montoya y Montoya (2003), retomando a Morgan, explican que esta mirada permite comprender que las organizaciones construyen realidades simbólicas que orientan el comportamiento de sus miembros. Las personas no actúan únicamente por instrucciones o incentivos, sino porque interpretan lo que es correcto, posible o deseable dentro de su contexto organizacional. La cultura funciona, así, como un marco invisible que guía decisiones, legitima prácticas y vuelve naturales ciertas formas de actuar.


En una organización educativa se observa cuando se tienen:

  • frases recurrentes como “aquí siempre se ha hecho así”;

  • resistencia a cambios curriculares sin argumentos técnicos claros;

  • fuerte identidad institucional compartida;

  • rituales escolares consolidados (actos, reuniones, evaluaciones);

  • estilos de enseñanza transmitidos informalmente;

  • normas no escritas que regulan el comportamiento docente;

  • rechazo a prácticas externas por considerarlas “ajenas”;

  • liderazgo que influye más por símbolos que por órdenes;

  • innovación condicionada por la tradición institucional;

  • conflictos entre generaciones docentes por visiones distintas de la escuela.


TABLA 4.

Ventajas y desventajas en instituciones con organización como cultura.

Ventajas

Desventajas

Permite comprender comportamientos más allá de normas formales.

Puede naturalizar prácticas poco efectivas o injustas.

Ayuda a explicar resistencias profundas al cambio.

Dificulta modificar rutinas muy arraigadas.

Visibiliza valores y creencias que influyen en decisiones pedagógicas.

Puede legitimar tradiciones sin evaluación crítica.

Facilita procesos de cambio cultural conscientes.

El cambio suele ser lento y complejo.

Fortalece el sentido de pertenencia institucional.

Puede excluir visiones divergentes.

Mejora la comprensión del clima escolar.

Riesgo de manipulación simbólica desde el liderazgo.

Apoya la coherencia entre discurso y práctica.

Puede encubrir relaciones de poder.


La institución educativa como sistema político


Desde esta metáfora, la organización se comprende como un espacio donde convergen intereses diversos, se producen tensiones y se negocian decisiones que afectan de manera desigual a sus distintos actores. La institución deja de presentarse como un sistema puramente técnico o racional y se reconoce como un entramado de relaciones de poder que influyen en la definición de prioridades, normas y recursos.


Montoya y Montoya (2003) señalan que este enfoque permite analizar la vida organizacional a partir de tres elementos centrales: los intereses que orientan la acción de las personas, los conflictos que surgen cuando estos intereses entran en contradicción y el poder como medio para resolver —o imponer— determinadas decisiones. Retoman a Weber para mostrar que la autoridad organizacional adopta distintas formas (tradicional, carismática o racional-legal) y que la burocracia no elimina el conflicto, sino que lo canaliza y lo institucionaliza (Weber, 1977).


En el contexto educativo, esta motáfora se hace visible cuando se observan:


  • decisiones curriculares resultado de negociaciones entre distintos grupos (dirección, docentes, supervisión, autoridades);

  • asignación de recursos influida por jerarquías y alianzas internas;

  • reformas pedagógicas que avanzan o se bloquean según correlaciones de poder;

  • conflictos recurrentes entre áreas o niveles por control de tiempos, espacios o funciones;

  • liderazgos que se sostienen más por legitimidad política que por criterios técnicos;

  • uso de normas y reglamentos como mecanismos para regular disputas internas;

  • resistencia docente organizada frente a decisiones directivas;

  • conformación de grupos informales con capacidad de influir en decisiones institucionales.


TABLA 5.

Ventajas y desventajas en instituciones con organización como sistema político

Ventajas

Desventajas

Permite comprender las decisiones institucionales más allá de criterios técnicos.

Puede generar cinismo o desconfianza si se sobredimensiona el conflicto.

Visibiliza intereses y tensiones normalmente ocultas.

Riesgo de interpretar toda acción como maniobra política.

Ayuda a analizar el ejercicio real de la autoridad.

Puede debilitar la noción de proyecto educativo compartido.

Facilita entender resistencias al cambio.

Puede normalizar prácticas poco éticas si no se cuestionan.

Permite diseñar estrategias de negociación más realistas.

Puede favorecer luchas de poder improductivas.

Reconoce el conflicto como parte estructural de la institución.

Dificulta la construcción de confianza institucional.

Aporta claves para la gestión de reformas y crisis.

Puede desplazar el foco pedagógico hacia lo estratégico-político.

En conclusión


Estas metáforas no pretenden clasificar a las instituciones en categorías rígidas ni ofrecer diagnósticos definitivos. Más bien, funcionan como lentes: nos permiten observar dimensiones que a menudo permanecen ocultas en la rutina escolar.


Una misma institución puede operar como máquina en algunos procesos, como organismo vivo en otros, aprender como cerebro colectivo y, al mismo tiempo, estar atravesada por dinámicas de poder.


Tomar conciencia de estas miradas no cambia automáticamente la realidad institucional, pero sí cambia algo fundamental: la forma en que la interpretamos.


¿Desde qué metáfora suelo interpretar mi institución: máquina, organismo, sistema que aprende, espacio político… o una mezcla de todas?


Reflexionar sobre cómo entendemos nuestra institución educativa es también reflexionar sobre cómo enseñamos, cómo dirigimos y cómo investigamos, y sobre cómo se construye la autoridad escolar en contextos reales.


Referencias


Montoya Restrepo, A., & Montoya Restrepo, I. A. (2003). Las organizaciones y los métodos de su entendimiento. INNOVAR, Revista de Ciencias Administrativas y Sociales, 22, 63–71. Recuperado de https://www.redalyc.org/pdf/818/81802208.pdf


Morgan, G. (1991). Imágenes de la organización. México: Alfaomega.Disponible en búsquedas académicas (no hay un enlace de acceso abierto directo).


Weber, M. (1977). Economía y sociedad. México: Fondo de Cultura Económica (FCE).




Este texto ha sido corregido con apoyo de IA.


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